
Por Julio Otal Landi
Las
columnas de opinión en torno a Malvinas son terribles, se presenta a Argentina
como un país que va a arrasar con los derechos ciudadanos de los
malvinenses...¡no hay derecho!
Curiosa
postura cipaya que defiende la autodeterminación de los pobladores que son
resultado de años y años de usurpación británica, mientras apoya cualquier
intervención militar de la OTAN sobre cualquier población "por la
democracia".
Si
a muchos ya nos termina de dar asco el alto grado de cipayismo de la bruta de Silvina Wagner, (ver nota de opinión del bloc "apoyo kirchnerista"), hoy nos encontramos con la opinión intelectualoide
de Vicente Palermo que, en sintonía con el cipayismo de La Nazión, enarbola las
banderas por la defensa de la identidad de los kelpers como si se tratase de
una especie en peligro de extinción, o como si el Gobierno Nacional procurase
sacarlos de la isla y llevarlos a Temaikén...
La
nota como la de Wagner y como la de los opinólogos antipatria, postulan la
triste posición de los ciudadanos kelpers ante el atropello argentino! ahora
estos "pobres kelpers" están haciendo negocios extraordinarios de
nuestros recursos naturales, a punto tal de tener el PBI por persona más alto
del continente.
Dice
Arturo Trinelli, para el suplemento "Cash" el domingo pasado (ver artículo completo):
"en
torno de la pesca, los kelpers de posguerra se enriquecieron notablemente, pues
las ventas de casi 125 licencias que hacían al año les generaban ingresos de
hasta 50 millones de dólares, donde la sobreventa llegó a provocar la merma de
algunas especies, como el calamar, poniendo en riesgo la soberanía alimentaria
argentina".
" la industria pesquera en Malvinas
representa 45 millones de libras, parte de las cuales proviene de la venta del
calamar Illex a Asia. Los ingresos por las ventas de esas licencias, el 75 por
ciento destinado a esta especie, resultaron un negocio millonario que
posibilitó a los pobladores de las islas"
"cabe
recordar la iniciativa de conceder 25 años de licencia pesquera a barcos
extranjeros que operan en Malvinas, lo cual es una abierta violación a las
resoluciones de Naciones Unidas, que reconocen una disputa en torno de las
islas y recomiendan posponer decisiones unilaterales sobre las mismas mientras
se atraviesa el proceso de descolonización del archipiélago".
No
obstante, los columnadiores de La Nazión hacen caso omiso o, peor, se hacen los
boludos ante esta realidad de depredación que sufre nuestro territorio usurpado
por los piratas desde 1833. Vicente Palermo parte de una postura escepticista
sobre la diplomacia argentina:
"Debo
decir que soy muy escéptico sobre las posibilidades de que tenga lugar
semejante escenario. Gran Bretaña podrá estar en decadencia, pero la opinión
pública y el Parlamento tienen una gravitación, la guerra de 1982 es un
acontecimiento histórico de primer orden y no siempre lo puede todo el vil
metal. En suma, la disposición a mantener las pautas fijadas tras 1982 es y
será enérgica".
Imaginense a Vicente Palermo si
hubiese vivido en 1810, se hubiese cruzado de brazos y dicho: ¿para que luchar
por nuestra independencia si tarde o temprano van a volver los peninsulares a
hacer mierda?
Pero lo peor de todo, es la gran
falacia que consiste en defender la identidad de los kelpers:
"los isleños, fuera cual
fuere su número, tienen una identidad. Hoy, y si las cosas siguen así,
también en ese hipotético panorama de transferencia hay una incompatibilidad
radical entre conservar la identidad malvinense y ser entregados a los
argentinos. No se trata pues de un número, sino de una identidad"
Primero en principal no creo que el problema de los kelpers
se trate de identidad o de luchar por la especie (llamen a Greenpeace!) sino
que se trata de una cuestión de dividendos que obtienen a partir de la
explotación de nuestros recursos. ¿acaso se los obligaría a ser argentinos?
¡horror! obvio, con solo pensarlo a Vicente Palermo se le erizan los pelos del
upite. Es terrible que personas "notables" se hagan los boludos
cuando hablamos de soberanía.
"Se afirma que, como
británicos, los malvinenses no tienen derecho a la autodeterminación, o que el
diferendo no ha sido encuadrado por las Naciones Unidas como uno de
autodeterminación de los pueblos, para cerrar el asunto. Pero en verdad el
problema es eminentemente político, y sus costados jurídicos son apenas uno de
los tantos a considerar. Aunque quizá con otro léxico, la autodeterminación
debería estar entre las figuras que integren el conjunto de elementos que le
den sustancia a un proceso de aproximación y reconocimiento (comenzando, ahora
mismo, por la admisión de que los malvinenses tienen deseos que importan y son
sujetos de derechos)".
Qué conmovedor lo que dice Palermo... en todo caso, si
prospera este "atropello k" sobre los kelpers, llamen a Angelina
Jolie para ver si quiere adoptar algun pobre isleño...
Con
cuantos enfasis defiende los derechos de los kelpers, ¿por qué no hizo los
mismos con los afganos, los palestinos, los irakíes...? Obvio, son ciudadanos
de tercera, barbaros...
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