lunes, 28 de mayo de 2012

Patria


Publicado por el tachero K

Escena 2. Yo, sentado frente a la TV viendo el discurso de Cristina del 25 de mayo de 2012 en Bariloche tras reparadora siesta.

Escena 1. Yo, saliendo de mi casa el mismo 25 de mayo de 2012 tras levantarme al mediodía, escuchando por la calle la reproducción del Himno nacional argentino.

¿Por qué primero la escena 2 y luego la escena 1? se preguntarán. Lógico que lo hagan. ¿Por qué parto desde un lugar tan autorreferencial? Porque hablo desde mí. Sucede que el disparador de esta publicación fue la segunda escena y lo que me provocó. La patria no es una entelequia dijo Cristina. Esa frase me remitió a la escena 1, a lo que me pasó cuando escuchaba el himno.

Algunos sinónimos de entelequia: invención, ficción, irrealidad, ensueño, ideal.

Más allá del impecable discurso de la Jefa, ¿cuándo no?, esa frase me sacudió, me motivó este post, ¿hace falta decir que el kirchnerismo me provoca, me sacude, me motiva, me hace escribir? Creo que no. Decía que esas palabras me llevaron de un golpe a la escena 1, la del himno y lo que me generó escucharlo.

Me dieron ganas de cantarlo, me llevó a escenas de estos últimos años de mi vida, a plazas multitudinarias cantando el himno, con los dedos en V. También me llevó al pasado, a mis años niños, años de la post-dictadura; a mi adolescencia, años del menemismo.

¿Qué me generaba entonces el himno? En la primaria, incluso en la secundaria,  me remitía a la dictadura. El Himno, en mi imaginario, atravesado por la Historia reciente del país, era sinónimo de dictadura, de militares, el himno era la canción que cantábamos en primer grado cuando los milicos nos embarcaron en la locura demencial de la guerra de Malvinas (con todas las salvedades que quieran y deban hacerse sobre nuestra complicidad como sociedad, hay diferentes grados de responsabilidades, por ello utilicé nos embarcaron), era la cortina musical del Mundial ’78, patria en aquellos años se asociaba a lo castrense, la patria eran ellos, los salvadores de la patria, los guardianes de ella ante la subversión apátrida, el último espacio desde el cual nos librarían de que el sucio trapo rojo flameará en lugar de la celeste y blanca. Eso nos enseñaron, eso mamamos. Todo ello hizo que, para mí, cantar el himno no representara nada, o algo peor, mucho, no me gustaba cantarlo. Me veo tomando distancia con el brazo mientras cantábamos las canciones patrias. El ceño fruncido había que tener. Lo único lindo de ese momento podía ser mirar de reojo a la compañerita que te gustaba, joder al compañerito de adelante mientras tomabas distancia, a qué punto se llegaba, cuánta enfermedad, tomar distancia del otro, no estar cerca de otro cuerpo, no rozarse siquiera, qué grado de alienación y cuánto simbolismo, había que estar separado del otro, a distancia, el individuo solo, aislado, no integrado, es más fácil de ser manipulado, a ese grado llegó el control, hasta los cuerpos en las más inocentes formas era controlado.

No hace falta tampoco irse tantos años en el tiempo. En mi adolescencia, en los ’90, la bandera, el himno y la patria tampoco eran nuestras. Seguía resonando a militar, a protocolo, a obligación escolar. Apenas era nuestra, de todos, en los mundiales, como en el de Italia. Y a finales de los ’90 comenzó a ser sinónimo de Radio 10. La derecha seguía siendo la dueña de la bandera. Y nosotros lo admitíamos, dejábamos que así fuera. Y, en cierto modo, renegando de ella, por los milicos, por los fracasos, por el menemismo, nosotros se la habíamos entregado, la habíamos cedido. No peleábamos por tenerla. Era de ellos. Así lo vivía supongo, no pretendo ser vocero de nadie con el uso de la palabra nosotros. Así me veo desde hoy. No nos pertenecía, no nos representaba, el grado mayor de patriotismo era la banderita de radio 10, dale gas…

La patria no es una entelequia dijo Cristina, no es una invención, no es una irrealidad, no es una ficción, no es un ensueño, no es un ideal dijo, tomando las definiciones del diccionario de sinónimos. Es algo concreto. La patria somos nosotros, de carne y hueso, con fortalezas, flaquezas, debilidades, contradicciones, miserias, virtudes pero somos nosotros. Ya no son ellos, no son otros, no son los milicos, no es la banderita de radio 10. Somos todos, aún los que no nos gustan. Y nos representa. Y hoy, ya hombre, maduro, sin tomar distancia, rozándome con otros, sintiendo su olor, su sentir, su palabra, su canto, me reconozco como parte de esa patria. Tenemos patria se dijo no hace mucho, ya en este tiempo. Maravilloso tiempo. Maravilloso tiempo en el que veo a chicos de la edad en que yo tomaba distancia, o de la edad en que no me gustaba que me hablen de la patria porque me remitía a fascismo, en que me sentía ajeno, como la canción de Sui Generis: si ellos son la patria yo soy extranjero. No. Ya no. Hoy los chicos y no tan chicos son la patria, somos la patria, cantamos el himno, con el brazo arriba y los dedos en V cantamos el himno. Y somos tantos. Porque en estos años de reconstrucción, de recuperación, de reparación, como es afecto a decir el kirchnerismo, también recuperamos la patria entre tantas otras cosas. Tenemos patria. La recuperamos para todos. También a la bandera y al Himno. Con errores, con aciertos, con alegría, con tristezas, pero para todos. Porque la patria no es una entelequia. Es algo concreto, tan concreto como nosotros mismos.

¿A Los Jueces Se Les Puede Insultar Sin Pruebas?



el pensador popular  

Por Dr. Rubén Visconti*

Cada vez que un juez dicta una sentencia surgen de inmediato diferentes voces que lo acusan, cuando es contraria a sus intereses y simpatías, de ser parcial, sobornado, vendido, incorrecto, injusto y otros calificativos mucho más groseros.

Con algunos de esos jueces se hacen acusaciones  directas, con nombre y apellido, en tanto que en otros casos esos epítetos van dirigidos a la justicia incluyendo a todos los jueces, sin distinguir a ninguno; por lo cual podemos afirmar que en el país la justicia es una porquería.
Lo destacable es que ningún juez en particular ni tampoco las asociaciones de esos magistrados sale en defensa de los mismos, rechazando esos infundios en tanto no se prueben, y al no hacerlo, justifican en parte, la veracidad de esas acusaciones.
Por si eso fuera poco, la Corte Suprema Nacional tampoco se ocupa del asunto dejando que cada uno supuestamente perjudicado, se queje, dude, acuse y por lo tanto lesione la denominada majestad del poder judicial, con el agregado  de que los jueces al permanecer en los cargos ad-vitam pueden llegar a ser si en realidad lo son genuflexos, serviles, tramposos, vendidos, acomodados, fáciles de influir, etc., etc., y, por lo tanto, al no haber respuesta ni de parte de los jueces individualmente, ni de sus asociaciones, ni de parte de la Corte, se permite, tácitamente, que todos los insultos y dudas sean en principio aceptados por la opinión  púbica haciendo que las dudas se hagan carne en todos, que al hacerlas propias terminen coincidiendo con ese juicio que les permite aceptar  a todos que la JUSTICIA ES CIERTAMENTE UNA PORQUERIA.
Y este convencimiento popular comenzó en el país hace ya muchos años tantos que para probarlo basta referirnos  a los versos del famoso Martin Fierro, cuando recomienda “hacete amigo del juez,  no le des de qué quejarse, que siempre es bueno tener palenque ande arrimarse”.
Nosotros pensamos y sostenemos que si todos los argentinos tenemos el mismo convencimiento, según la opinión lógica y absoluta, EL PAÍS NO TIENE JUSTICIA y, como sin justicia no pude funcionar, el país no funciona.
Cuando llegamos a este convencimiento DE QUE UN PAÍS SIN JUSTICIA CARECE DE LAS BASES MINIMAS PARA SU FUNCIONAMIENTO,  se deben adoptar medidas para restablecerla. Y la Corte Suprema debe tomar a su cargo el comienzo de una solución.
Para ello tomemos algunos ejemplos recientes referidas a las acusaciones y sospechas contra los jueces y alguna Cámara, ambas acusaciones pronunciadas en programas televisivos y replicadas en algunos grandes diarios como CLARIN Y LA NACION.
Uno de esos casos hacen referencia al juez Oyarbide con relación al juicio oral para Macri, el otro por la eliminación o apartamiento del juez Rafecas y el fiscal Ribolo, ambas resoluciones acordes con la ley y las costumbres procesales. En el caso Macri la resolución está avalada por la Cámara por lo cual al juez se le agregan como sospechosos tres jueces camaristas; en el caso de Cicconi y las acusaciones contra Boudou, tanto el juez como el fiscal fueron apartados por sus incorrecciones públicas adoptadas en sus declaraciones y procedimientos, es decir, separados por razones legales, el juez baboso que comentó con una periodista temas que no correspondía y además, con un amigo abogado hizo lo propio, adelantando juicios y posibles alternativas, el fiscal porque facilitó a Clarín el conocimiento del allanamiento de un departamento, con lo que logró que varios periodistas y fotógrafos concurrieran al acto que era parte del secreto del sumario. Pese a ellos, los Morales Sola, los Eliaschev, los Lanatta y otros más echaron a rodar la ilegalidad de esos apartamientos, pese a lo cual nadie se animó a apelarlos.
Con estos ejemplos basta y la Corte tiene en sus manos la adopción de medidas necesarias para solucionar este tema. Debe dictar una norma legal que toda acusación contra la conducta u honorabilidad de un juez debe ser efectuada mediante una presentación  judicial avalada con el patrimonio del acusador, caso contrario si no lo hace pero las formula verbalmente por los medios de comunicación de TV o radios o por escrito en diarios u otros, será sancionado con una multa altamente dolorosa.
Y esta solución no tiene nada que ver con la libertad de expresión, ya que esa libertad  no puede amparar la mentira o  el engaño interesado cuya finalidad es la destrucción de la Justicia.
Nadie puede, ningún ciudadano dedicado a cualquier actividad puede, emitir acusaciones falsas sin sustento, destinadas a socavar el funcionamiento de la Justicia dado que en realidad apunta al NO FUNCIONAMIENTO DEL PAIS.

*Doctor en economía, Docente de la UNR, Miembro del CEP

Muchas gracias a vos. ¡Viva la Patria!


Hérnan P Herrera 
 
Construir un Estado en función de la igualdad, un Estado coherente, que priorice la inclusión de los que no acceden a todas las posibilidades de consumo mínimas para vivir con bienestar social, requiere muchos esfuerzos sociales.

Cada vez que los sectores mejor posicionados de la economía argentina se quejan porque hay controles que les impide la total libertad de consumo o comportamiento, cabe preguntarse si detrás de ese comportamiento no existe una potencial herida al Estado. Y comprender que si esto es así, un Estado lastimado (por ejemplo con menos reservas o con déficit fuerte), no puede sostener el bienestar logrado ni, mucho menos, profundizar el modelo para aumentar la cantidad de ciudadanos con acceso al bienestar.

Surge entonces un conflicto de intereses, conflicto que se ha dado en llamar puja distributiva. Puja que no se da en el aire, sino que integra a todos los actores sociales y que se adapta a cada coyuntura. Por eso cada vez que el interés del rico choca con los controles del Estado, es pertinente preguntarnos si esos controles están puestos para favorecer la salud de un Estado que en todos estos años fue coherente construyendo una Argentina mucho más inclusiva que antes.

Ese esfuerzo social requiere solidaridad, y si esa solidaridad no es unánime el Estado debe "simularla". Porque un país con justicia social se construye con solidaridad (o Estado).

Hace nueve años, nos decían que:
Por mandato popular, por comprensión histórica y por decisión política, ésta es la oportunidad de la transformación, del cambio cultural y moral que demanda la hora. Cambio es el nombre del futuro.


Basta ver cómo los países más desarrollados protegen a sus trabajadores, a sus industrias y a sus productores. Se trata, entonces, de hacer nacer una Argentina con progreso social, donde los hijos puedan aspirar a vivir mejor que su padres, sobre la base de su esfuerzo, capacidad y trabajo.
 
Es el Estado el que debe actuar como el gran reparador de las desigualdades sociales en un trabajo permanente de inclusión y creando oportunidades a partir del fortalecimiento de la posibilidad de acceso a la educación, la salud y la vivienda, promoviendo el progreso social basado en el esfuerzo y el trabajo de cada uno. Es el Estado el que debe viabilizar los derechos constitucionales protegiendo a los sectores más vulnerables de la sociedad, es decir, los trabajadores, los jubilados, los pensionados, los usuarios y los consumidores.
 
Reinstalar la movilidad social ascendente que caracterizó a la República Argentina requiere comprender que los problemas de la pobreza no se solucionan desde las políticas sociales sino desde las políticas económicas.
 
La sabia regla de no gastar más de lo que entra debe observarse. El equilibrio fiscal debe cuidarse. Eso implica más y mejor recaudación y eficiencia y cuidado en el gasto. El equilibrio de las cuentas públicas, tanto de la Nación como de las provincias, es fundamental.


El país no puede continuar cubriendo el déficit por la vía del endeudamiento permanente ni puede recurrir a la emisión de moneda sin control, haciéndose correr riesgos inflacionarios que siempre terminan afectando a los sectores de menos ingresos.

Ese equilibrio fiscal tan importante deberá asentarse sobre dos pilares: gasto controlado y eficiente e impuestos que premien la inversión y la creación de empleo y que recaigan allí donde hay real capacidad contributiva.

No se puede recurrir al ajuste ni incrementar el endeudamiento. No se puede volver a pagar deuda a costa del hambre y la exclusión de los argentinos, generando más pobreza y aumentando la conflictividad social. 
 
Nuestra prioridad en política exterior será la construcción de una América Latina políticamente estable, próspera, unida, con bases en los ideales de democracia y de justicia social.
 
Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolorosas ausencias; me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a las que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada.
 
No he pedido ni solicitaré cheques en blanco. Vengo, en cambio, a proponerles un sueño: reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como Nación; vengo a proponerles un sueño que es la construcción de la verdad y la Justicia; vengo a proponerles un sueño que es el de volver a tener una Argentina con todos y para todos.
 
Muchas gracias. ¡Viva la patria!
No, flaco: muchas gracias a vos.

Economía: Reportaje a Hector Valle, Sobre el Dolar y La Inflación


“Los controles son exitosos”

El presidente de FIDE defiende la decisión del Gobierno de combatir “bicicletas financieras” con el billete verde. Pronostica que las restricciones seguirán hasta 2013 e impulsa la pesificación del mercado inmobiliario. Advierte por los precios.

Por David Cufré
Héctor Valle es presidente de FIDE, la fundación donde se nutrió durante años la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont. Desde una visión heterodoxa, el economista analiza en esta entrevista de Página/12 dos aspectos cruciales de la agenda económica: la situación del mercado cambiario y la cuestión inflacionaria. A contramano del discurso de los gurúes de la city, elogia lo que ellos critican y reprocha al Gobierno por no ir más allá.
–En los últimos días se debatió sobre la posibilidad de un desdoblamiento del mercado cambiario, ¿cuál es su opinión?
–No es buena idea. En los ’70 y ’80 se apeló a ello como una solución de emergencia frente a presiones muy fuertes en el dólar paralelo. El resultado es que se generan situaciones de inestabilidad y se termina convalidando el precio del mercado negro. Fueron medidas que se dieron en un contexto de gran endeudamiento externo público y privado y en medio de graves tensiones inflacionarias. Nada de eso está presente en la actualidad.
–Quienes defienden el proyecto dicen que sería una forma de resolver un problema de atraso cambiario.
–Lo que creo es que entraríamos otra vez en el famoso circuito de devaluaciones, golpes inflacionarios y vuelta a empezar. No me parece una salida, sin ignorar que hay un tema con el tipo de cambio, pero que está más vinculado con el denominador de la cuenta, con lo que está pasando con los precios. En un contexto de inflación de dos dígitos es bastante complicado tener un ajuste cambiario de solamente 5 o 6 por ciento anual.
–El Gobierno dice que el tipo de cambio sigue siendo competitivo.
–Acá habría que hacer una diferenciación. En términos generales el tipo de cambio es muy competitivo para la exportación agropecuaria, medianamente competitivo para la exportación industrial y no es nada competitivo para algunas producciones regionales. Creo que lo que precisaríamos serían algunas medidas de tipo compensatorias.
–¿De qué tipo?
–Fiscales, financieras, subsidios, distintas medidas que premien la exportación. Deberían apuntar a ese tercio de la oferta exportable que hoy sufre una pérdida de competitividad.
–¿Qué repercusión puede tener la devaluación del real en Argentina?
–En el plazo de un año hemos tenido una devaluación del real del 25 o 26 por ciento. Es algo que no puede ignorarse, porque mientras el real permanecía apreciado uno podía suponer que el peso mantenía competitividad. Pero la combinación de un real depreciado con una caída importante del comercio automotor no es el mejor mundo para Argentina.
–Todos esos son argumentos que refuerzan la percepción del mercado de que se viene una devaluación.
–Yo creo que efectivamente la devaluación es un instrumento muy interesante para promover la sustitución de importaciones y estimular la exportación, pero en las actuales condiciones la devaluación significaría una brutal transferencia de ingresos, que a su vez tendría impacto sobre los niveles de precios internos y en 45 días en el mejor de los casos estaríamos otra vez en el mismo punto. Lo que precisa la Argentina es una política muy fuerte antiinflacionaria. Creo que ahí estamos en mora. Los precios en el país, por distintas razones, están yendo más allá de lo que se esperaba.
–¿Por qué causas?
–Varias. Una muy importante es que tenemos tremendas distorsiones en la estructura de comercialización. La gigantesca diferencia de precios entre el productor y el consumidor es consecuencia de una cadena de comercialización muy oligopólica. Otra cuestión importante es que hay una capa de sectores medios altos y altos que está en condiciones de convalidar cualquier aumento y eso impacta. Otro tema es que somos un país productor de materias primas, por lo tanto cuando las materias primas tienden a aumentar eso repercute sobre nuestros precios internos. Todo eso no tiene nada que ver con la emisión de moneda ni con el desequilibrio fiscal.
–El Estado actúa con controles de precios e incentiva la compra en ferias.
–Pero es insuficiente. Hay que acercar más al consumidor a las fuentes de producción. Tendrían que difundirse mucho más las ferias y crear estructuras de comercialización con los sindicatos y agrupaciones de la comunidad. La otra gran llave para controlar la inflación es que la economía tenga un empuje de inversión superior al actual. Son soluciones de largo plazo, pero que deben apuntar a corregir las fuentes estructurales de la inflación.
–¿Hay espacio para absorber las presiones devaluatorias mientras se avanza con esa política estructural?
–Yo creo que sí. Por lo menos este año y buena parte del próximo los controles cambiarios van a seguir. Para mí han sido bastante exitosos, más allá de que pueda haber personas afectadas, pero eso ocurre con toda política económica. Además, el ingreso de dólares seguirá siendo importante. Hay medidas que se tomaron, como obligar a las mineras a liquidar sus dólares en el país, que han dado resultado. En el primer trimestre aportaron 2000 millones de dólares. También fue buena la decisión de controlar bicicletas cambiarias, como la de comprar dólares en el mercado formal y venderlos en cuevas. Eso ha provocado una drástica caída de la compra de divisas por particulares. Son medidas de corto plazo, pero permiten que vayan madurando otras estructurales, como la que se tomó con YPF, que reducirá el déficit comercial en materia petrolera. Además, los vencimientos de deuda a partir de 2013 bajan considerablemente.
–El escenario hacia adelante es más desahogado.
–Con la tendencia decreciente que teníamos el año pasado en el saldo comercial, con las pulsiones para comprar dólares y con la retracción de Brasil, inevitablemente la economía argentina se tenía que cerrar. Se tenía que cerrar y pensar que el elemento fundamental de crecimiento económico es el mercado interno. Creo que mal o bien, las decisiones que se tomaron fueron correctas.
–¿Los controles pueden tener impacto sobre la actividad económica?
–La gran duda es qué va a pasar con la construcción. Yo me inclino a pensar que de a poco la actividad se va a ir pesificando. Aunque pueda haber una desaceleración en un primer momento, si se logra la pesificación sería un cambio sustancial, porque el mercado inmobiliario es una de las mayores expresiones de la dolarización de la economía. No podemos modificar la pauta cambiaria en función de unas personas que están en el mercado inmobiliario. Es cuestión de prioridades. Más bien hay que buscar una solución para el mercado inmobiliario por el lado del financiamiento en pesos. Pero no podemos resignar una política de fondo como es esta estrategia cambiaria por la cuestión inmobiliaria. Sé que muchos se van a enojar conmigo, pero es la realidad. Argentina es el único país del mundo donde el cemento se vende en pesos, los ladrillos se venden en pesos, la mano de obra se paga en pesos y los departamentos cotizan en dólares.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Fuerza, Ñato


Por Horacio Verbitsky

Derechos Humanos estuvo asociado desde el golpe de 1976 con la generación de los progenitores de las personas detenidas-desaparecidas, y sus emblemas fueron las Madres y las Abuelas. Recién en 1995, luego de la confesión del capitán Scilingo, que terminó para siempre con las versiones contrapuestas sobre lo sucedido, la generación de los hijos se mostró a la luz pública. Hasta entonces vivían aislados y escondidos, como si no fueran víctimas sino culpables de algo. Criados con la consigna del silencio y el disimulo, cada uno sobrellevó como pudo su tragedia, en forma individual y en muchos casos sin conciencia de la historia de la que eran parte. El primer gobierno posdictatorial impulsó el juicio a los ex comandantes y eso bastará para asegurarle un sitial destacado en la historia argentina. Su objetivo no ostensible era poner a las Fuerzas Armadas a la defensiva para que no jaquearan a su gobierno como hicieron con todos los anteriores, y el declamado, establecer una cultura de la juridicidad, que descartara el recurso a la violencia. Pero nunca tuvo un solo gesto de reconocimiento a las víctimas de la barbarie que ellos desataron, lo cual prolongó su estigmatización y el aislamiento de sus hijos. Al confirmar desde la propia experiencia aquello que las víctimas venían denunciando, Scilingo les permitió liberarse de esa cárcel virtual en la que seguían enclaustrados. Por entonces eran pibes que en pocos casos llegaban a los veinte años. Hoy se aproximan a los cuarenta y con Martín Fresneda ocupan desde ayer la Secretaría Federal de Derechos Humanos. Los padres de Martín Fresneda y de su hermano Ramiro, Tomás y María de las Mercedes Argañaraz, fueron secuestrados hace 35 años en Mar del Plata y no volvió a saberse de ellos ni del bebé que ella gestaba desde hacía cinco meses. Inmune a las presiones de la línea burocrática de la secretaría, Cristina eligió a Fresneda, abogado en las causas por los crímenes cometidos en Córdoba bajo el mando del ex general Luciano Menéndez. Lo hizo como una más de las señas que viene emitiendo desde su reelección a favor del tan saludable recambio generacional. Pero, además, Fresneda anunció que entre las prioridades de su gestión estará acelerar el proceso de búsqueda e identificación de los restos de los detenidos-desaparecidos, una tarea que iniciaron en soledad hace dos décadas el camarista Horacio Cattani y el Equipo Argentino de Antropología Forense y que ahora recibirá el respaldo del Poder Ejecutivo. También se hará cargo de otro tipo de violaciones a los derechos humanos que ocurren en democracia, no por voluntad de un gobierno como en tiempos del Estado terrorista, pero sí gracias a un activismo insuficiente de su parte para impedirlas. La puesta al día de una agenda fundamental para la sociedad argentina y para el propio gobierno nacional no podría tener mejor intérprete que el Ñato Fresneda. No estará solo en el esfuerzo para que los derechos humanos además de pasado tengan presente y futuro.




Por los derechos del pasado y del futuro

Miembro fundador de HIJOS Córdoba y ex delegado de la Anses en esa provincia, el nuevo funcionario definió que trabajará por “más memoria, verdad y justicia” y también en una agenda vinculada con la inclusión social.

Por Victoria Ginzberg

“Qué golazo, qué golazo, en la secretaría, los hijos del Cordobazo.” El canto se compuso en el auditorio Emilio Mignone de la Secretaría de Derechos Humanos un rato antes de la asunción de Martín “Ñato” Fresneda en el cargo. Y se escuchó fuerte mientras se esperaba que el ministro de Justicia, Julio Alak, le tomara juramento. Cumplido el ritual, Fresneda tomó la palabra. De su discurso se puede deducir qué impronta quiere darle a su gestión. Habló de “dar vuelta la página con más memoria, verdad y justicia y no con reconciliación e impunidad”, dijo que “esta etapa nos exige nuevos desafíos en materia de derechos humanos” y, en esa línea, definió “una agenda para el futuro, pensada para los que todavía están postergados, que nos permita seguir profundizando el camino de la inclusión y la justicia social”.

Varios cánticos sirvieron como bienvenida al cargo para el hijo de desaparecidos, fundador de HIJOS Córdoba y abogado de causas sobre el terrorismo de Estado. Fue coreado con entusiasmo: “Vení Menéndez, vení mirá, Martín Fresneda en el gobierno nacional” o su segunda versión, que termina “los subversivos cada día somos más”. La voz cantante la llevaban los HIJOS cordobeses, que viajaron para acompañar a Fresneda. Pero el auditorio estaba repleto. Fue una ceremonia con el espíritu del “no nos han vencido”, con el que termina otra canción.

En el escenario, junto a la bandera argentina, un afiche de HIJOS y un cartel de la Jauretche, la agrupación juvenil del kirchnerismo cordobés, resumían la identidad política de Fresneda, quien hasta anteayer era delegado de la Anses en la provincia que lo adoptó.

Después de jurar, el nuevo secretario se acercó al micrófono y se emocionó antes de empezar a hablar, mientras escuchaba “se siente, se siente, Otilia está presente”. Otilia Argañaraz, abuela de Fresneda, fue dirigente de Abuelas de Plaza de Mayo hasta su muerte.

Fresneda comenzó agradeciendo a la Presidenta y recordó a Néstor Kirchner. Contó que se había reunido con Cristina Kirchner y que, en ese encuentro, él se había comprometido a “hacer todo lo posible”... “No, vas a hacer lo imposible”, le retrucó CFK.

El flamante funcionario recordó y homenajeó a su antecesor en el cargo, el fallecido Eduardo Luis Duhalde, y marcó dos directrices. Una vinculada con las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar y otra relacionada con una “nueva agenda ligada al futuro, para seguir incluyendo a los que están pasando necesidades, a los que todavía padecen el frío de la impunidad, para hacer este soñado país para todos”.

Sobre el terrorismo de Estado, habló de su historia personal, que es también la historia del país. “Soy el orgulloso hijo de Tomás Fresneda y María de las Mercedes Argañaraz”, marcó. Sus padres fueron secuestrados en julio de 1977 en Mar del Plata, durante la llamada Noche de las Corbatas, como se conoce a la desaparición de un grupo de abogados laboralistas. Su mamá estaba embarazada de cinco meses, por lo que él sigue buscando a un hermano o una hermana. “Lo vamos a encontrar, Martín”, le gritó Pablo Díaz, sobreviviente de la Noche de los Lápices desde su asiento.

Fresneda, entonces, se refirió a la búsqueda de los nietos desaparecidos y también hizo hincapié en la política de identificación de los restos de las víctimas de la última dictadura. “El Equipo Argentino de Antropología Forense hace una maravillosa tarea de recuperar esas almas para que las Madres y las Abuelas puedan despedir a sus hijos y nosotros a nuestros padres”, dijo.

Lo escuchaban las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo sentadas en las primeras filas. Luego, se mezclaban funcionarios y miembros de otros muchos organismos de derechos humanos. Horacio Verbitsky encabezaba una delegación del CELS, estaba Hugo Cañón, de la Comisión Provincial por la Memoria; Lita Boitano, de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, y Luis Fonderbrider, del Equipo Argentino de Antropología Forense. El abogado Rodolfo Yanzón, el fiscal Félix Crous, Claudia Carlotto, de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad; Eduardo Jozami, director del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, y los subsecretarios de derechos humanos Luis Alén y Marita Pérceval. Estaban algunos dirigentes de La Cámpora, como los diputados Eduardo Wado De Pedro y Horacio Pietragalla, el legislador Juan Cabandié y el secretario de Justicia Julián Alvarez. Los diputados Remo Carlotto y Diana Conti y muchos integrantes de HIJOS. Además de Alak, también participaron el ministro de Defensa, Arturo Puricelli y la Defensora General de la Nación, Stella Maris Martínez.

Antes de los saludos y abrazos, Fresneda señaló que trabajará con quienes están colaborando desde la gestión anterior, que las transformaciones se hacen “entre todos” y resumió: “Fui uno de los tantos chicos que criados en los locales de los organismos de derechos humanos. Esa es mi lucha. Pero también siento que debemos ir por más”

Así no van a sumar muchachos. Y ya están restando.


Hay que ser pelotudo para -a esa edad-
hacer a cámara un fuck-you a lo punky
Publicado por el aguante populista

La verdad que apuntalar al fumador Lanata como el quijote heroico de una oposición des-ar-ti-cu-la-da pega en cierto espacio entre el vacío y el surrealismo.
Para que los voy a nombrar, están casi que todos en el armado de esa movida.
Y el tipo, de narcisista que es, hasta creo que se la cree.
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Lo que queda claro, es la necesidad de ensalzar cada tanto a algún muerto de frío a ver si trae algún rédito.
Pero este hombre no tiene ideas.
Casi que nunca las tuvo.
Que armó Pagina 12?
Pero las ideas por allí las tiraban un grupo de periodistas entre los que él precisamente no aportaba.
Más adelante, todo lo hecho por Sanata fue de manera creciente en decadencia.
Hasta llegar a la descomposición misma.
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Quiero decir; si esto es lo que tienen, ni siquiera motiva a esta altura para cuestionarlo.
A este tipo no le da el expediente.
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Supongo que si hay cierto esbozo de estrategia en el campo opositor, irán tras Scioli.
Sus periodistas solo mantienen el hambre redundante de su platea de siempre.
Más que acercar nuevo público, lo suelen espantar.
Cierta gente se cansa de lo grosero del paisaje que exhiben.
.
Es un hecho que Macri no alcanza. No me digan que no lo saben.
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Pero como un verdadero juego a dos puntas; hay gente confiada en el proyecto nacional y popular que espera de todas formas hacer pie en Scioli. La movida de Cristina apuntará en otra dirección.
Y si solo le quedara esa carta ni hablemos de las vueltas que se le daría al encaje. Si es que finalmente encaja.
.
Es que hay demasiada peste en el medio para establecer un punto equidistante.
Y el mal de Scioli es constituirse justamente en ese punto.
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En tanto, el Gobierno deberá afinar la sintonía en cosas fuertes como costo de vida para, esencialmente, aquellos que laburan en negro. Y que son demasiados.
Porque de pretender su blanqueo se le irá la gestión.
Algo se puede avanzar al respecto, pero es una deuda dura. Y que no es justamente del gobierno, sino de aquellos que tienen trabajando gente sin beneficios sociales, ni posibilidad de discusión en un marco legal, precisamente.
Y hace mucho. Y eso que cambiaron las épocas.
.
Pero es más fácil apuntar al Gobierno, claro.
He visto gente que hace su negocio con empleados precarizados, discutir airadamente políticas de Estado.
Esa es la fuerte desproporción que implica fogonear la creencia de que todo pasa por el Ejecutivo. Una manera también de sacarse la propia responsabilidad de encima.
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Y claro, si existe algo harto difícil en esta vida, es verse a si mismo.
No me digan que hasta creen que es así de fácil?
No. Si algo de eso hubiera, el mundo desde ya sería otro.