
Por Fernando Amato
Las nuevas tecnologías cambiaron las formas de
participación política y la virtualidad se convirtió en un nuevo espacio de
desarrollo militante. El anclaje con la realidad.
Cada vez son menos los
que agarran los tachos de cal y ferrite para salir a hacer pintadas. Se perdió
el maravilloso arte del engrudo, aquel que evitaba que hiciera grumos para poder
utilizarlo en peligrosas recorridas nocturnas para salir a empapelar paredes
públicas. Las brochas y los pinceles quedaron obsoletos. Todavía quedan algunos
pocos que ponen una mesa en una esquina o en alguna plaza o en la sede de alguna
facultad para exponer sus planteos. Y, sin embargo, vivimos una etapa de auge y
expansión de la política. Porque las ideas y la pasión siguen siendo las mismas
aunque la tecnología haya traído nuevas formas de comunicación masiva que
postergaron las formas de militancia tradicional. Menos barbas, menos pelos
largos y más Blackberrys. Las redes sociales son las nuevas herramientas de la
era de la militancia 2.0.
Los primeros en entender el fenómeno fueron los
kirchneristas. Una vez más, el Gobierno tiene que agradecerle a aquella traición
de Julio Cobos el auge de los blogs identificados con la lucha a favor de la
distribución de la riqueza que significaba la resolución 125. Nacían los
blogueros K. “Los blogs habían nacido unos años antes, de hecho yo ya había
trabajado en un blog Sumate a Cristina en 2007, pero en la discusión por la 125,
con todos los medios en contra, nos sentimos muy solos. Los blogs fueron la
forma de hacer catarsis contra el silencio al que nos condenaban esos grandes
medios. Fueron una trinchera en medio de la guerra con las grandes corporaciones
del campo. Pero después fuimos descubriendo que éramos un montón a los que nos
pasaba eso”, cuenta Lorena García, más conocida en las redes sociales como
@miunicoheredero. A partir de allí los blogueros K comenzaron a organizar
reuniones coordinadas, sobre todo, por el consultor Artemio López y su blog
Ramble Tamble. En un momento llegaron a armar el Movimiento Peronista Bloguero
(MPB) pero rápidamente comprendieron que la magia de los blogs estaba en su
inorganicidad. En abril de 2010 lograron que el titular de la Autoridad Federal
de Servicios de Comunicación Audiovisual, Gabriel Mariotto, y el jefe de
Gabinete, Aníbal Fernández, asistieran a una de sus reuniones en Parque
Patricios.
Pronto llegaría el tiempo de las redes sociales y todo sería
Facebook y Twitter. De hecho, desde el 1 de septiembre, Lorena García es una de
las principales impulsoras de www.sumateacristina.com, una especie de Facebook
kirchnerista: “Compramos una plataforma Ning, que nos cuesta sólo 30 dólares por
mes, que tiene el aspecto de un Facebook y permite subir documentos, fotos,
videos y que se puede loguear desde Facebook, Twitter y cuentas de correo como
Gmail y Yahoo. En un mes sumamos más de 15 mil seguidores”, cuenta. El fenómeno
también contempló dos numerosas marchas, a la Plaza de Mayo y el Obelisco,
convocadas por el Facebook del programa 6,7,8. Cuando @cfkargentina irrumpió en
Twitter se convirtió en la política argentina con mayor cantidad de seguidores
en cuestión de horas, y ya superan los 640 mil. Para Lorena García, la
militancia virtual del kirchnerismo tiene mucho de espontaneidad: “No hay una
campaña 2.0 unificada a nivel nacional, ni siquiera hay una web oficial de la
campaña de CFK”. Pero la virtualidad tiene que tener su sustento en la realidad.
Varios cacerolazos fueron convocados por las redes sociales sin ningún
resultado.
Después del primer impulso oficialista, el resto de las
fuerzas políticas pronto se plegó a la búsqueda de voluntades virtuales. El PRO,
tan amante de la modernidad, no se quedó atrás. Pablo Alaniz (@pabloalaniz) es
uno de los Jóvenes PRO y asesor del diputado Ezequiel Fernández Langan. También
fue uno de los responsables de la campaña virtual en la que Mauricio Macri logró
la reelección en la ciudad: “Armamos, sobre todo, dos páginas: www.sosbienvenido.com y www.yolovoto.com. La
primera tenía como objetivo que tuvieras elementos programáticos para poder
defender las ideas del PRO en cualquier debate con amigos o en la mesa familiar.
Apunta al militante pero también al simpatizante de nuestro partido. La segunda
era para que uno pudiera manifestar su voto a Mauricio y compartirlo en su
Facebook o Twitter e invitar a sus amigos a imitarlo. Lo bueno es que esto es
gratis y mucho más efectivo que pintar paredes”. Nicolás Pechersky (@supersifon)
es secretario de Políticas Universitarias de la Juventud del PRO y ex candidato
a legislador. Pero sobre todo es un militante de las redes sociales. “Nos
organizamos y armamos los Twitteros PRO. Además tenemos una cuenta en Google
Group en donde estamos todos comunicados y, por ejemplo, nos ponemos de acuerdo
si queremos impulsar un hash tag (tema en particular) en Twitter”,
cuenta.
Un milagro
Quizás una de las campañas políticas más
novedosas en las redes sociales fue precisamente el hash tag
#unmilagroparaAltamira, en las elecciones primarias de agosto. Nacido como una
chanza entre los periodistas Jorge Rial y Gustavo Sylvestre, inmediatamente se
popularizó con el objetivo de lograr que el Frente de Izquierda y los
Trabajadores (FIT) pudiera superar el piso que requería la reforma política.
“Cuando ellos empezaron con el hash la verdad es que lo estudiamos en el partido
y llegamos a la conclusión de que era simpático y para nada agresivo hacia
nosotros, así que lo dejamos correr. Y la verdad es que convirtió nuestro
mensaje de campaña para conseguir 400 mil votos en algo masivo. De hecho,
@altamirajorge duplicó su número de seguidores y por primera vez logramos
superar al falso @jorgealtamira. Queremos adaptar nuestras ideas a los famosos
140 caracteres. Sacarnos el estigma de partido con mensajes muy largos y
demasiado profundos”, explica Vanina Biasi (@vaninabiasi), candidata a diputada
por el FIT y una de las encargadas de activar las redes sociales por el Partido
Obrero.
Pablo Borreani (@poloayllapan) es un amante de la literatura. Se
enganchó en Twitter para difundir sus gustos literarios. Pero con la muerte de
Néstor Kirchner sintió que la política estaba pasando por un momento
trascendental. Entonces empezó a participar en las cenas que la legisladora de
Nueva Encuentro Gabriela Cerruti organizaba para sus seguidores en las redes
sociales. Así fue que se conformó la agrupación virtual @NE2.0, que Borreani
administra, y que es una especie de asamblea virtual y para la difusión de sus
actividades y proyectos de ley. “Arrancamos unos veinte militantes virtuales y
ya tenemos 700 seguidores. Hay mucha participación y debate. Es una nueva forma
de militar. Por ejemplo, yo trabajo mucho y no tengo tiempo de militar y esto me
permite ayudar a difundir las propuestas del partido. Y lo hago por militancia,
yo no cobro un peso por esto”. Para Nuevo Encuentro, el futuro de la militancia
estará centrado en las redes sociales con movilidad: “La militancia 3.0 estará
vinculada con los celulares. Con transmitir imágenes al instante. Todo el tiempo
pasando información política”.
El futuro de la militancia está en juego.
Para Pechersky y Alaniz, del PRO, el futuro será una mezcla entre la militancia
real y la virtual. “La militancia de los locales, de las orgánicas, no va a
desaparecer”, afirman convencidos. Quizás sea como los diarios, o los buenos
libros, o las buenas películas, que necesitan de su formato original para
apreciarse en su mejor dimensión, pero siguen conviviendo con las nuevas
tecnologías. Aunque sea una disputa despareja, se podrán reemplazar las formas,
pero en el fondo, lo realmente importante es la discusión de las
ideologías.
Revista Caras y Caretas
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