jueves, 7 de octubre de 2010

Caraduras!


Por Eduardo Aliverti

Debe haber sido la semana más tramposa de los últimos tiempos.
Como en tantas otras ocasiones frente a hechos análogos, se reflexionó si acaso es lo correcto sumarse a las polémicas e indicaciones que condensan los embustes. Una primera respuesta es afirmativa, si se cree que el procedimiento más adecuado es manipular la trampa para desactivarla. Intentar meterse en ella, desmontar sus mecanismos, dejarla desnuda. Pero hay una segunda opción que es no pasar por ahí. Ignorar la trampa, desviarse, seguir por otro camino. Cuál de las dos decisiones es o puede ser mejor varía según el ámbito. En el periodismo –en quienes lo hacen y en quienes lo consumen– cada cual tiene su fórmula. Hay quienes caen o gustan de dejarse envolver por cuanta fullería ande por ahí. Esos no son el objeto central de estas líneas, aunque es inevitable entrarles de refilón. Más bien nos referimos a gente con ciertas inquietudes intelectuales que, sobre todo frente al momento tan particular que viven los medios de comunicación argentinos, se permite dudar acerca del detrás de las noticias; de cómo no evaluarlas sin más ni más y, finalmente, de cuánta importancia debe otorgarles. Ese proceso también alcanza a los periodistas, en tanto son, a la vez que consumidores informativos como casi cualquier hijo de vecino, gente que debe decidir. ¿Qué hago con esta noticia claramente operada, o amarillenta, o engrandecida sin justificación? ¿Procuro desmantelarla? ¿O la relativizo porque meterse ahí es hacerles el juego a quienes buscan, precisamente, su amplificación? Las respuestas que pueden darse (o la de quien esto escribe) son cambiantes según sea la repercusión que el hecho haya alcanzado.
Vayamos de menor a mayor, en términos de complejidad. Si Clarín titula “Reclamo en los Estados Unidos por la campaña contra la prensa” (jueves pasado, página 11), lo más probable es que uno directamente siga de largo, sin pensarlo un segundo: ya sabe hasta el hartazgo que las informaciones de ese tipo se enmarcan en la guerra del Grupo contra el Gobierno. No aportan nada de nada respecto de la posición que se tenga tomada sobre el asunto. Y si acaso quiso curiosearse quiénes son los que “reclaman” porque la noticia menciona al “prestigioso” Overseas Press Club of America, lee uno de los párrafos de su declaración: “No podemos dejar de ver las similitudes entre los ataques (del gobierno argentino) contra la prensa y los ataques del régimen de Perón hace cincuenta años”. Bingo. Se quedaron en el tirano prófugo y, ahora sí, sólo puede continuar interesado en el punto alguien con exceso de tiempo al cohete. Si en cambio se lee que “Vuelven las tarifas de verano y la luz y el gas suben hasta 200 por ciento”, quien tenga aprecio por la buena sintaxis habrá de molestarse por lo inútilmente reiterativo de la conjunción. Pero si además o en lugar de ello encuentra que el motivo es la finalización de los subsidios aplicados al consumo invernal, se preguntará en qué quedamos: si se subsidia a los servicios, es un engañapichanga porque reprimen inflación, las tarifas son artificiales, crece la desconfianza empresaria y no se invierte; y si se quitan los subsidios, de modo coyuntural o parcial, es propender a más inflación. La gata Flora termina de deschavarse cuando se anoticia que la medida alcanzará sólo a los consumos medios y altos, que paradójicamente es lo que reclaman los propios quejosos. He ahí una trampa bastante fácil de desarticular, sin necesidad de andar esquivándola. Algunas otras se derrumban por su propio peso a las pocas horas. Fue el caso de que a la Corte Suprema le recortaban el presupuesto: era que no le aceptan el aumento solicitado. O el del director de La Nación que denunciaría un grosero pago gubernamental a Lidia Papaleo de Graiver, archivado a la primera desmentida.
¿Y cómo juzgar que la “ventaja en la CTA para el candidato antikirchnerista” se lleve título central de portada; más la sección fija “del editor al lector”; más las tres páginas contiguas; más nota de opinión a cinco columnas, en torno de la “debilidad” oficial, y todo esto sin contar la ampliación radial y televisiva? Puede decirse que semejante cobertura no escondía en verdad una manipulación informativa propiamente dicha, porque los datos eran veraces al margen de cómo se los interprete. Sin embargo, ¿desde cuándo esa ubicación y extensión para la interna de una central de trabajadores a la que ningunearon durante toda su existencia? ¿Si la ventaja era para el postulante afín al Gobierno habría merecido más que alguna crónica alejada? Son decisiones editoriales, desde ya, sujetadas a un criterio político del que no viene a cuento si es sinceridad analítica o puro enfrentamiento de batalla comercial. Lo insolente es el camuflage de la independencia periodística. ¿Hay aún quien caiga en esa trampa? Como se supondría que no, o no por lo menos ante una operatoria tan evidente, conviene someterse a un episodio mucho más complicado: el discurso de Hebe de Bonafini en el cierre de la manifestación del martes, a favor de la plena entrada en vigencia de la ley de medios. En principio, construir la frase de esa manera ya significaría que uno cayó en la trampa de lleno porque el orden de los factores altera el producto. Si lo trascendente es la alocución de Hebe y no la multitud que volvió a pronunciarse en defensa de una nueva estructura mediática, estamos al horno. Ahí es donde llega a pura potencia la pregunta de si meterse o esquivar. Y la contestación, a juicio del suscripto, de que sí corresponde el debate porque las circunstancias tornaron desfavorable la gambeta.
¿Cuáles circunstancias? Dos. La primera, en torno del hecho secundario mudado a principal. Convocar a la toma del Palacio de Justicia y asimilar a la dictadura una Corte Suprema, cambiada por este Gobierno, con Eugenio Zaffaroni y Carmen Argibay entre sus integrantes, a más de lo atestiguado por buena parte de sus fallos, es un disparate del que la misma Hebe pareció arrepentirse cuando dijo que, al leer en Clarín que su discurso fue el más aplaudido, se dio cuenta de haberse mandado “una cagada”. Pasto para las fieras y, aunque nadie vaya a dejar de votar al kirchnerismo por un discurso, ¿para qué esta provocación justo cuando la marcha de la economía reconcilia a sectores de clase media con el Gobierno, todavía a regañadientes? Pero lo relevante es lo segundo. Es no dejarse llevar por la desviación temática. Si se habla de Hebe y no de la convocatoria, quiere decir que los medios dominantes tuvieron algún éxito, parcial, en la guerra que más les importa: la de sus intereses afectados. No se trata del aspecto jurídico, sino de los peligros de retroceso en la consolidación de un imaginario nuevo.
Debe tenerse mucho más cuidado con estas cosas. La inmensa mayoría de quienes cayeron encima de Bonafini con extrema dureza también deberían tenerlo, pero por razones éticas y morales que, es cierto, no les son exigibles a su calaña. Se pasaron la vida, y así siguen, comprando gente, presionando jueces, apretando legisladores, cartelizando precios, apoyando dictaduras, llorando en la Justicia lo que pierden en política. Hebe cometió una macana. Pero casi todos sus enjuiciadores deberían lavarse la boca antes de cuestionar a Hebe. 
 
Compilado por Simón

El Premio Nobel de la Paz Blanco, Negro o Incoloro.

Por Orlando Barone

Hoy continúa la larga saga judicial sobre el hasta ahora inalcanzable ADN de los jóvenes Noble Herrera, probables victimas de tiempos de genocidio. Y como siempre las Abuelas de Plaza de Mayo insistirán en su necesidad de saber confiando en la Justicia. Estamos ya en Octubre. Ayer una solicitada con cientos de firmantes notables de la cultura, la ciencia, el arte y la política pide más firmas para alentar al mundo acerca del merecimiento de las Abuelas a obtener el Premio Nobel de la Paz. En su centenar de ganadores durante más de un siglo, la distinción ha marcado etnias y culturas, aunque también ha errado en premiados incoloros y en inexplicables ausencias. Mahatma Gandhi nunca lo obtuvo. Cuando se le otorgó a Henry Kissinger por su intervención en el fin de la guerra de Vietnam, el otro premiado que compartía la honra – el vietnamita Le Duc Tho- lo rechazó porque para él su país todavía estaba amenazado. Claro que el Nobel de la Paz honró alternativamente a Martin Luther King, la Madre Teresa, Mandela, Rigoberta Menchú y la Cruz Roja. También a Gorbachov, Carter, Arafat y Rabin. El año pasado, para esta época, se anunció el nombre del ganador: Barack Obama. Hubo premiados de aceptación mundial unánime y premiados despremiados con el desdén y la duda. Ya estamos en el umbral de que se defina el que corresponde al año 2010. La Argentina tiene dos Premios Nobel de la Paz: Saavedra Lamas por su diplomacia en la guerra entre Bolivia y Paraguay; y Pérez Esquivel por los derechos Humanos en épocas de la dictadura. El nombre del próximo ganador se anunciaría el viernes próximo: estamos en vísperas de que eso suceda. Hay récord de candidaturas- más de 200- lo que en relación al mundo violento que se vive puede tener su razón o sinrazón. Durante la primera guerra y la segunda del siglo veinte el premio Nobel de la paz fue suspendido. Una idea del vértigo de los tiempos se demuestra en la gran chance que tiene Internet para ganarlo por su influencia en el entrelazamiento de los seres humanos. Otros postulantes son el demócrata Al Gore, el cantante Bono y Evo Morales. Los argentinos estamos cerca, tenemos méritos. Damos pruebas en Unasur, en la democracia, en el resurgimiento del país, en la libertad para peticionar y reclamar, en la ampliación de la ciudadanía, en el afán de liberar la información. Y en los Derechos Humanos y el juicio a los genocidas. Las madres y Abuelas son las garantes. Si el premio llega será una honra al ADN de la vida. Pero si aviva sectas de odio que desoyen al cardenal ayer en Luján, es porque ante el triunfo del amor el odio sigue odiando. Y se terminará odiando a si mismo. No desear a las Abuelas el premio es traición a la condición humana. Lo que es seguro es que- de obtenerlo- el más de un millón de Euros que reciban no se gastará en fiestas de champán y caviar.

Compilado por Santiago.

lunes, 4 de octubre de 2010

Intento de Golpe de Estado en Ecuador


Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)
A las 16:00 hs. de Quito (Ecuador) el golpe de estado ensayado por la ultraderecha ecuatoriana (seguramente con asistencia de organismos internacionales como la CIA, la USAID, la Ned, la SIP, el Grupo de Diarios de América) se está diluyendo, sin pena ni gloria.

Este momento, una marea humana se dirige al hospital de la Policía Nacional (en el centro occidente de Quito) a rescatar al Presidente Rafael Correa y llevarlo de regreso al Palacio de Gobierno (el Palacio de Carondelet) después de haber estado en una situación de secuestro, en manos de los principales actores de este fallido golpe de estado.
No hay que olvidar que el Presidente Correa fue operado por tercera ocasión en el hospital del Seguro Social Ecuatoriano y en tal virtud se encontraba imposibilitado de movilizarlo por sus propios medios. Sin embargo, fue lo suficientemente temerario como para presentarse en el cuartel policial (el Regimiento Quito No 1) en donde había comenzado, como a las 08:00 de la mañana, el amotinamiento policial.
A partir de esa hora, el Ecuador entero fue escenario de sin fin de rumores, especulaciones, decires y transmisiones en vivo y en directo de radios y estaciones de televisión. Todo lo cual daba la sensación de que el amotinamiento policial no fue sino la pantalla tras la cual comenzaron a actuar esas fuerzas derechistas (los pelucones) que desde hace tres años andan tras la persona de Correa y su Revolución Ciudadana. El propio jefe de estado, en más de una ocasión, ha denunciado que estos sectores golpistas tratan de salir de este mandatario, por cualquier vía, incluido el asesinato, que, en poco tiempo, ha sido capaz de conducir 6 procesos electorales y de ganarlos todos, como nunca antes había ocurrido en este país suramericano.
El alzamiento policial de este día jueves no fue sino un pretexto. La Asamblea Nacional (ex Congreso) había resuelto allanarse el día anterior, a un veto presidencial respecto de la nueva ley de Servicio Público; y en ese veto (un mecanismo absolutamente constitucional y legal, desde hace décadas) se eliminaban para militares y policías una serie de prebendas que recibían a título de ascensos, condecoraciones, cambios, etc.
Los sectores golpistas se aprovecharon de esta circunstancia para lograr la reacción violenta y sectorial contra esta aprobación legislativa, dándole un giro completamente falaz y diciéndoles que se había resuelto la supresión de una serie de derechos conquistados. Lo cierto fue que los mandos y la tropa policial, a primera hora, se declararon en una especie de inmovilización y recibieron al propio Presidente con abucheos y hasta con agresión física. Por suerte, la guardia presidencial y algunos funcionarios que lo acompañaban lograron rescatarle y refugiarse en el propio hospital de la Policía, que está junto al regimiento policial, a fin de que puedan darle los primeros auxilios y ponerle a buen recaudo de los revoltosos.
Mientras, la actitud policial fue inmediatamente respaldada en algunas ciudades del país, especialmente Cuenca, Guayaquil, Manabí. Y el esquema conspirativo quedó al descubierto en el momento que “fuerzas populares”, especialmente de maestros, de burócratas y de estudiantes universitarios de derecha, comenzaron a salir a las calles demandando la sustitución de Correa por una “Junta Militar-Civil” a designarse (¿)
En esta historia adquirían “primer nivel” grupos que se identifican con la Unión Nacional de Educadores (UNE) la FEUE (Federación de Estudiantes Universitarios) y el MPD (Movimiento Popular Democrático) que hasta hace poco estaban con la “revolución ciudadana” pero que cambiaron hacia la derecha desde el instante mismo en que el Gobierno Correa trató de rescatar el magisterio nacional, las universidades, hasta hace un par de años en manos de este partido político que se identifica como “marxista leninista” A ellos hay que agregar la dirigencia del movimiento indígena Pachakutec, que también quiso pescar prebendas a río revuelto, y que se ha ido a la derecha-derecha; y desde luego, sectores de la vieja política doméstica y de universitarios de la academia privada, a quienes la revolución ciudadana trata de obligarles a que, por lo menos, se orienten en el camino del desarrollo económico y social del país, y no como fuente de recursos económicos.
Pero bien, en esta tramoya, no faltaron algunos canales de televisión abiertamente opositores al régimen y estaciones radiales que se identifican desde hace rato con lo que el propio Correa les califica de la “peluconería mediática”.
Para el medio día, el panorama nacional comenzó a despejarse.
El jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (General de ejército Ernesto González) en cadena nacional de radio y televisión, desmintió que las Fuerzas Armadas estén participando de la asonada y proclamó que respetan el orden constituido y sus autoridades libremente elegidas por el pueblo y de acuerdo a normas constitucionales. De Cuenca (la tercera ciudad del país) se presentó el propio jefe policial a desmentir que hay convulsión social y a decir que había tranquilidad y que las fuerzas policiales estaban cumpliendo con sus actividades normales.
Desde muchos países (Colombia, Venezuela, Cuba, México, Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Paraguay) comenzaron a llegar mensajes de sus jefes de estado denunciando el golpe de estado y exigiendo respeto al gobierno constitucional de Ecuador, no solo como tal sino en la persona del Jefe de Estado. Inclusive la OEA, tuvo pronunciamientos en ese sentido, no digamos UNASUR de la cual fue su presidente protempore precisamente Correa.
En horas de la tarde se había impuesto en todo el país, especialmente Quito, una “tranquilidad preocupante” ya que no terminaba de saberse el destino final del Presidente Correa, las manifestaciones populares en todo el país, la actitud de los conspiradores policiales y su destino final. Sin ser magos o adivinos, pero se puede prever que este intento de golpe de estado fue fallido y que seguramente se consolidará la institucionalidad en el país.
También había expectativa en torno a una sesión que estaba convocada para las 17:00 hs de Ecuador del pleno de la Asamblea Nacional ya que en horas de la mañana, la guardia legislativa (que también es policial) rodeó el edificio e impidió la entrada de todo asambleista, especialmente de los de Alianza País, que tuvieron que reunirse en otro local para rechazar el golpe de Estado.
Numerosos alcaldes y prefectos provinciales, dirigentes barriales y gremiales, inclusive legisladores de oposición, comenzaron a pronunciarse en contra del golpe de estado y de respeto a la constitucionalidad.
Seguiremos informando conforme vayan dándose los hechos concretos. Desde luego, en una situación como esta nadie puede asegurar a ciencia cierta que va a pasar en los minutos siguientes. Pero presumimos que el golpe ha sido liquidado, que el Presidente Correa sigue en funciones y que los golpistas y los jefes policiales que estuvieron en este suceso, paguen por su actitud.

Alberto Maldonado es periodista

Compilado por El Profe

Viejos Buenos Tiempos

ManuK
A causa de la ”ley de vagancia” establecida desde Bernardino Rivadavia el gaucho llega a ser una especie de esclavo pues, si no se "conchaba" por comida en alguna estancia cuyo patrón le firma ”la papeleta” (que certificaba que trabaja en su estancia) al detenerlo la policía sin certificado lo envía a las milicias de frontera por el "delito de vagancia". Como, por otra parte, tiene absolutamente negado el acceso a la tierra para trabajarla para sí, lo que pasa es que constituye una masa de mano de obra casi gratuita, a menos que opte por rebelarse ante esta injusticia convirtiéndose en un ’’gaucho matrero”. (Wikipedia)


Los antecedentes históricos de las Leyes de Vagancia nos ubican en la Inglaterra del 1600 y 1700, cuando la corona británica decidió estimular la migración de mano de obra barata del campo a la ciudad y así dotar de brazos a los incipientes talleres textiles.

En la Argentina del Siglo XIX nos encontramos con la ley de conchabo de Rivadavia y sus sucedáneos, que a contrario sensu buscaba dotar de mano de obra barata a los estancieros, planteando la disyuntiva: o trabajás en la estancia por dos mangos o vas preso por vago. Quien haya leído el Martín Fierro estará familiarizado con las peripecias del criollo para eludir la pena de ser pobre frente a una modernidad impetuosa.


Nuestros modernos senadores radicales; peronistas federales; socialistas; coalición cívicos y ex FPV -junto con la anuencia de Morandini y Estenssoro que se abstuvieron- nos regalaron durante esta tarde una probadita de brutalidad decimonónica dándole media sanción a un proyecto ley que busca enseñarle a esos negros pobres y vagos que no van a poder obtener $540 por mes del Estado así como si nada sin antes someterse a que lo metan durante un año en un cuartel para que lo baile (como dispone el art. 9 in fine del proyecto) alguna autoridad militar, siempre ansiosa de devolverle a la sociedad -o al menos a la franja más débil de la misma- años y años de humillaciones sufridas durante 30 años de democracia, con la excusa de darle una cuestionable instrucción civil.

Esperamos que la Cámara de Diputados tenga un poco de sensatez y baje esta payasada...

Compilado por Simón